Curando, a pesar de todo

*Traer medicamentos de su hogar, comprar jeringas y vendajes, y mantenerse firme solo por amor a su trabajo, es la historia de una doctora dentro de los SSN

Por Georgina A. Medina Castro

Las carencias por las que pasan los doctores dentro del Sector Salud en Nayarit son muchas, y esto no sólo ocurre en el Hospital Civil de la capital nayarita, las quejas de los galenos que laboran en los centros regionales de salud han sido documentados por los medios de comunicación. Además de la falta de medicamentos y demás utensilios médicos para realizar una labor de calidad, también padecen del retraso de sus pagos que pueden ir de 2 o más quincenas pendientes.

Pero también, a pesar de todo eso, son muchos los doctores que se animan a expresar y denunciar las deficiencias existentes dentro de los SSN, aunque también se pueden encontrar médicos que hablan por que aman su profesión y desean realizarla de la manera más honorable posible. He aquí la historia de uno de ellos.

Un miedo latente…

La entrevista inició con algo de temor, como si se tratará de algún tipo de denuncia contra el crimen organizado. La doctora solicitó mantener su identidad en el anonimato, que esta conversación no fuera grabada y que se realizará en algún café alejado de Hospital Civil de Tepic, cosa que se entiende perfectamente pues piensa que otro tipo de “mafias” controlan su lugar de trabajo, y de lo primero que habló fue sobre eso.

He sabido de compañeras y compañeros que han sido descubiertos hablando con la prensa y son degradados o enviados a clínicas en la Sierra, solo podemos hablar cuando el Sindicato o la propia Secretaría nos lo permite, de ahí en fuera no podemos decir nada”, expresó nerviosa. Comentó que en ocasiones hasta los obligan a decir que tienen medicamentos y enseres médicos suficientes a los medios, y que sólo cuando hay adeudos al Sindicato se les permite expresar sus inconformidades, “el paciente y sus necesidades se hacen a un lado cuando nuestros administrativos y líderes solo defienden sus intereses”, dijo.

He sido testigo como llegan a la institución disque doctorcillos que lo único que tienen es una buena palanca o se creen amigos del secretario de salud o del mismo gobernador, también administrativos que no están ni preparados para asumir un puesto de servicio público pero son impuestos por los sindicatos; y son esas personas las que mal-atienden, las que roban y las que dejan morir a los SSN”.

Al preguntarle cómo vive el día el día en el Hospital Civil, expresó algo alarmante: “Si no amas tu profesión, no soportarías lo que vives y sientes aquí, rezas porque no llegue el día en que tengas que dar placebos a los niños enfermos”, y entre más se expresaba sobre su ardua labor, más se atrevía a decir cosas.

Algo que nunca olvidaré en mi carrera fue cuando me tocó atender a una niña indígena, llegó gravemente enferma de tuberculosis, sí, de aquella famosa epidemia de tuberculosis de la que tanto se criticó al ex gobernador; la madre poco hablaba español y para colmo el hospital no cuenta ni siquiera con traductores para hacerle saber el progreso de su hija, como pudimos nos hicimos entender. Cuando llevaba dos días internada, una trabajadora social se acercó a mí para decirme que tenían que desalojar la cama, que solo le diera medicamentos y la mandará de vuelta a la sierra, al oír eso se me partió el corazón”.

Comentó que en esa ocasión fue y habló directamente al área de servicio social exigiendo una explicación, y al parecer la razón para darle ese trato era que la familia de indígenas no contaba con Seguro Popular y el hospital no tenía los ingresos para mantener a la niña internada.

Ni siquiera yo pude hacer algo para dejarla otro día más en observación, lo único que hice fue darles el dinero suficiente para que se comprara el medicamento de marca y dejarle claras instrucciones de cuidado a la madre. No sé que le pasó a esa pobre niña después”, expresó conmovida.

Fue en el 2007 cuando se denunció a los medios que en las zonas serranas de La Yesca y El Nayar se habían registrado alrededor de 300 casos de tuberculosis, 30 de ellos fatales; y hasta la fecha aún se desconoce cuál es el verdadero impacto de la enfermedad en aquella zona.

No he sido la única que ha tenido que aportar algo para realizar nuestra labor como se debe, muchos compañeros han hasta pagado operaciones para poder salvarle la vida un padre, a una madre, a niños; en mis 15 años de trabajo en el sector salud nunca había presenciado tantas carencias y desfalcos”, comentó.

Contó que cuando empezaron a tener recortes en sus salarios y en sus insumos médicos fue casi inmediatamente a la entrada de Omar Reynoso a la dirección de los Servicios de Salud en Nayarit, pero que como el ahora diputado local mantuvo contentos momentáneamente a los líderes sindicales y administrativos, por un tiempo no hubo denuncias fuertes.

Se hablaba en secreto sobre lo que pasaba en los SSN, algunos pocos administrativos y doctores hicimos denuncias a los medios pero tal parecía que hasta a ellos los tenían controlados, varias veces fuimos descubiertos y fuimos reprendidos por nuestros líderes, la consigna bajo el mando de Omar Reynoso era que el sector salud estaba mejor que nunca”.

De acuerdo con lo denunciado por la doctora, fue hasta que sucedieron los famosos adeudos de más 60 millones de pesos en prestaciones y bonos al sindicato de los trabajadores en la salud, cuando los líderes decidieron destapar el desvío de los 30 millones que enviaba el Gobierno Federal al sector salud nayarita.

Fue hasta que nuestros líderes sindicales no sintieron sus bolsillos llenos con los bonos sindicales cuando nos permitieron denunciar libremente nuestras carencias, pero a pesar de las marchas, del apoyo a nuestros compañeros que no han sido retribuidos en sus derechos laborales, las cosas siguen igual”, dice, mientras muestra claramente la decepción que siente.

Habló de que los Servicios de Salud en Nayarit tuvieron tiempos mejores, pero que en estos últimos seis años se vio una decadencia importante. No puedo decir que hemos sido excelentes en el servicio, lamentablemente cuando se habla de una secretaría tan sensible como lo es salud siempre va haber un prieto en el arroz, pero sí se puede hacer algo para mejorar y poder brindarles a los nayaritas un servicio con profesionalismo y calidad”, finalizó.

Historias como la de la doctora hay muchas que no se han contado. Esta conversación dejó ver el sombrío panorama que se cierne sobre los miles de nayaritas que dependen de los servicios de salud del gobierno estatal si no se actúa al respecto. La otra cara de la moneda es alentadora, porque aún sin recursos, sin medicamentos, la doctora de nuestra historia sigue curando, a pesar de todo…

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