Denuncian secuestro de activista indígena

La noche del 22 de diciembre fue privado de su libertad Julián López Cánare, integrante del Consejo Indígena Náyeri; por aproximadamente seis horas permaneció en cautiverio; sus captores lo amenazaron y lo despojaron de una libreta de direcciones, según reporta Nuiwari, A.C

El 22 de diciembre, durante una visita al municipio de Ruiz, Julián fue interceptado por cuatro hombres, a bordo de una camioneta pick up de modelo reciente; por la fuerza lo subieron a la cabina le vendaron los ojos y lo retuvieron ilegalmente por cerca de seis horas. Además de robarle su agenda, directorio y el efectivo que traía,  le advirtieron que sabían quién es, qué hace y sus “movimientos”.

Julián participó recientemente en la rueda de prensa para medios nacionales, convocada por el Consejo Indígena Náyeri y el Consejo Regional Wixárika para la Defensa de Wirikuta, en la que manifestaron su rechazo al proyecto hidroeléctrico Las Cruces y a la Minería en Wirikuta, debido a la afectación a lugares sagrados y centros ceremoniales, territorio y formas de subsistencia  e identidad cultural.

Los voceros de los pueblos originarios denunciaron que están siendo engañados y presionados por las autoridades para que acepten los megaproyectos, violando sistemáticamente sus derechos.

A continuación la relatoría de hechos de Julián López Cánare: El día de ayer, 22 de diciembre de 2014, me encontraba en el  poblado de Ruiz, Nayarit, en un evento familiar. Antes de oscurecer me despedí para regresar al lugar donde me hospedo. En el regreso llegué al centro,  en el Jardín de las Madres (plaza pública), estuve un rato ahí hasta que se oscureció.

Serían como las seis de la tarde y decidí ir a comerme unas gorditas para cenar en  un lugar por            la avenida México (lugar ubicado justo en frente de donde me encontraba, cruzando las vías del tren) y en cuanto iba pasando estaba una camioneta blanca, no me fijé si había gente adentro.           De repente abrieron la puerta y  salieron dos hombres y me metieron a la camioneta, me subieron al asiento delantero del vehículo.

Adentro de la cabina los que iban en la parte trasera me vendaron los ojos y arrancaron el auto.  Me llevaron por una camino y al llegar al lugar me quitaron las vendas, ahí me di cuenta que estábamos en una orilla del río  (San Pedro).

Me esculcaron y me quitaron todo lo que traía, entre las cosas  se encontraba mi directorio, una agenda con 2,700 pesos en el interior y las llaves.

Los sujetos estaban armados con pistolas, las traían en la cintura, aunque no las sacaron sí me las dejaron ver; uno de ellos se quedó conmigo custodiándome,  los otros se alejaron y allá hablaban por radio mientras revisaban la       agenda y el directorio.

El sujeto que me cuidaba sólo me dijo que si intentaba huir me daría un balazo. No me interrogaron mucho, sólo me preguntaron “¿cuántos andan aquí?” les contesté que andaba solo; siguieron preguntando “¿de dónde vienes?”, respondí de con mi hermano y ya no me hicieron más preguntas.

Al último me dijeron: “sabemos  quién eres, sabemos dónde sabes andar, sabemos tus movimientos, lo que haces, estamos enterados de todo,  así que tú sabrás…” Después de eso me regresaron solamente las llaves y me dejaron ahí; se llevaron mi agenda, mi directorio y el dinero.  Calculo que duré con ellos cerca de seis horas. Eran casi las 12 de la noche cuando se fueron. Después de eso atravesé algunos sembradíos hasta salir al pueblo de Ruiz, cerca del panteón municipal, de ahí seguí caminando hasta llegar al lugar donde me hospedo. Era ya la una de la mañana.

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